En el 2006 un Acto del Congreso de los Estados Unidos le dio el visto bueno a una ley de apuestas conocida como la UIGEA. La ley se precipitó como un balde de agua fría sobre las empresas de apuestas, pero ante todo, limitó las libertades individuales de las personas. Más y más ciudadanos se unen día a día a la protesta contra dicha ley, declararon el lunes los directores de dos comités de la Casa de Representantes.

Barney Frank, Director del Comité de Servicios Financieros (que propuso una ley en el 2007 para permitir las apuestas a través de Internet, siempre que se cumplieran con los requisitos fiscales del caso), John Conyers, Director del Comité de Asuntos Judiciales y otros seis congresistas criticaron a la administración Bush por su manejo del asunto en una carta dirigida a la Secretaria de Comercio de los Estados Unidos, Susan Schwab.

Más que estar de acuerdo con una sentencia negativa de la World Trade Organization en una demanda por parte de Antigua y Barbuda, Estados Unidos anunció a principios de 2007 que deseaba “clarificar” la situación, y que nunca tuvo intención de permitirle a firmas extranjeras extender sus servicios de apuestas en la Red hasta los Estados Unidos, como parte del tratado Uruguay Round de 1994.

Si los Estados Unidos ha de obedecer la sentencia de la WTO, tendrá que aceptar demandas de socios comerciales que reclamen una compensación por parte de dicho país a causa de la decisión de excluir a las apuestas virtuales de su ámbito de influencia.

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